El viento se levanta
"Le vent se lève!... Il faut tenter de vivre!"
(¡El viento se levanta!...!Hay que intentar vivir!)
¡El viento se levanta!...¡Hay que intentar vivir!
El aire inmenso abre y cierra mi libro,
¡La ola en polvo osa saltar las rocas!
¡Emprended vuelo, páginas deslumbradas!
¡Romped, olas! ¡Romped de aguas gozosas
este techo tranquilo que picotean foques!
El cementerio marino de Paul Valéry (1920)
Hace tiempo le escribí ésto a mi hijo:
Esta tarde vine a mi antiguo aulario de Guajara a entregar unos libros en la biblioteca. Y a pesar de que estaba cayendo una fina llovizna, me invadió una agradable sensación de bienestar. Volvieron a mí lo buenos recuerdos de años atrás, cuando fui realmente feliz, estudiando en la facultad de Historia del Arte.
Me encontré, en la puerta de la biblioteca, un ángel recostado a la espera de su dueño. Y tuve el impulso de sacarle una foto. Cualquiera que ha tenido un perro, sabe que son ellos los que nos eligen a nosotros, no nosotros a ellos. Es un reconocimiento que, en los perros, dura toda la vida.
¿Qué tiene esta facultad que remueve tantas cosas buenas dentro de mí?
¡Me siento tan bien aquí!
(¡El viento se levanta!...!Hay que intentar vivir!)
¡El viento se levanta!...¡Hay que intentar vivir!
El aire inmenso abre y cierra mi libro,
¡La ola en polvo osa saltar las rocas!
¡Emprended vuelo, páginas deslumbradas!
¡Romped, olas! ¡Romped de aguas gozosas
este techo tranquilo que picotean foques!
El cementerio marino de Paul Valéry (1920)
Hace tiempo le escribí ésto a mi hijo:
Esta tarde vine a mi antiguo aulario de Guajara a entregar unos libros en la biblioteca. Y a pesar de que estaba cayendo una fina llovizna, me invadió una agradable sensación de bienestar. Volvieron a mí lo buenos recuerdos de años atrás, cuando fui realmente feliz, estudiando en la facultad de Historia del Arte.
Me encontré, en la puerta de la biblioteca, un ángel recostado a la espera de su dueño. Y tuve el impulso de sacarle una foto. Cualquiera que ha tenido un perro, sabe que son ellos los que nos eligen a nosotros, no nosotros a ellos. Es un reconocimiento que, en los perros, dura toda la vida.
¿Qué tiene esta facultad que remueve tantas cosas buenas dentro de mí?
¡Me siento tan bien aquí!


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